La historia de Shaky, del rescate a su liberacion en Tortuguero

La historia de Shaky, del rescate a su liberacion en Tortuguero

Shaky, un mono araña (Ateles geoffroyi) nos llegó al Centro cuando era un bebé huérfano. Creemos que los cazadores mataron a su madre con una honda y él mismo perdió un ojo a consecuencia del ataque. Después de matar a su madre lo retuvieron como mascota hasta los seis meses en que Shaky pudo ser rescatado por la policía.

Cuando los pequeños bebés huérfanos de mono llegan al Centro de Rescate Jaguar necesitamos darles mucho amor y contacto. A medida que van creciendo el tipo de contacto cambia, de la misma forma que pasaría con sus madres. Cuanto más jóvenes son más dependientes de su madre y cuando son más mayores empiezan a explorar por su cuenta.

Este es el proceso que tratamos de imitar llevándolos al bosque cada día. Cuando son pequeños están todo el día en el Centro y cuidamos de ellos hasta que son lo suficientemente mayores para empezar a ir al bosque cada día.

De esta forma es como empiezan a descubrir el hábitat natural por sí mismos, abandonando la dependencia del contacto humano.

Shaky pasó por todo este proceso y fue trasladado hasta la reserva de la Ceiba donde empezó a explorar nuestra 50 hectáreas de bosque primario. Los monos arañas son una especia amenazada que necesitan dicho tipo de bosque para poder sobrevivir. En La Ceiba empezó a interactuar con los grupos salvajes que pasan por la zona. No obstante pronto descubrimos que Shaky nunca podría ser completamente liberado allí. Los monos araña son increíblemente inteligentes y al haber sido una mascota aún continuaba buscando casas.

Nuestra solución fue liberarlo en el Parque Nacional de Tortuguero, donde no existen casas ni se encuentran personas, solamente jungla.

Después de muchas horas de transporte tanto en coche como en barca llegamos al Parque nacional de Tortuguero. Tan pronto como abrimos el transportín  salió deprisa, nos dijo un último adiós y escaló a un gran árbol con confianza y sentido de pertenencia. No tenemos ninguna duda que ahora está feliz en su nuevo hogar

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