Cómo comenzó todo


Después de visitar Costa Rica muchas veces a lo largo de 10 años, Sandro decidió establecerse aquí, donde conoció a Encar, otra amante de los animales y bióloga. Hicieron de Costa Rica su hogar permanente con el deseo de vivir en un lugar que combinara belleza y naturaleza.

El conocimiento de su experiencia con animales se extendió a través de la región, y no pasó mucho tiempo antes que personas del lugar empezaran a traerles ejemplares enfermos y heridos. Incluso las autoridades locales sabían de su experiencia y les entregaban animales para su cuidado. Con puro amor los recibieron a todos y se les fue llenando la casa de pájaros, perezosos, monos y demás animales. Ellos sabían que no era sostenible, por lo que Sandro y Encar decidieron cambiar su tranquila vida caribeña y abrir y transformar su hogar en un refugio silvestre.

En 2008 abrieron oficialmente el Centro de Rescate Jaguar, un lugar donde los animales rescatados pueden ser rehabilitados y reintroducidos a su hábitat natural.

La idea que mueve al JRC no es tan sólo dar a los animales un hogar temporal o permanente, sino que su estancia en el refugio se asemeje lo más posible a su hábitat natural. Las experiencias anteriores de Sandro y Encar les enseñaron cómo tratar a estos animales y su filosofía se basa en la idea que muchos de los animales en cautiverio no necesariamente tienen que vivir encerrados. Su pasión es dar una nueva vida a los animales enfermos o heridos, liberándolos de nuevo a su hogar en la jungla caribeña.

El Centro de Rescate Jaguar se llama así en honor de un bebé jaguar huérfano y enfermo traído a Encar y Sandro para su cuidado. Por desgracia, fue demasiado tarde y el bebé no sobrevivió. El personal y los voluntarios en el JRC trabajan sin descanso en honor al espíritu de ese animalito, para salvar las vidas de tantos animales como sea posible.